WELCOME TO MY ROSY ROOM 🌸

lunes, 6 de abril de 2026

Cosas que hice de crochet jeje

Llevo realizando crochet desde que tengo 11 y la verdad me sorprende haber rescatado cosas que hice de esa época. Admiro que sí me ponía metas; ahora tejer un cuadrado de verdad me aburre. Esta vez quiero mostrarles algunas cosas que realizó el año pasado con crochet. Ya he hecho demasiadas cosas desde que aprendí, pero recién en 2025 se me ocurrió tomarles foto. Bueno, les voy a mostrar, oki.

1- Cama y ropa para mi bebé huevo

Esto lo hice 3 horas antes de que me tocara el curso. No sabía que teníamos que presentar la cama del huevo (era un proyecto de paternidad). En ese tiempo llevaba mi lana y crochet a todas partes, así que usé los colores que había llevado. Quedó chévere porque parecía un pollito, oki.


2- Un ramo de flores verdes con hojas VERDES

Este fue uno de mis primeros trabajos vendidos y la verdad sí me costó soltarlo. Ahora que lo veo me da mucha vergüenza. ¿Lo peor? Que hice otro aún más feo pero con rosas rojas. Lo único bueno es que lo vendí barato porque aún estaba ganando “experiencia”. Demasiada, la verdad.

3- Pingüinos trans

Se supone que el de color oscuro era macho y el celeste era hembra. Acá se puede ver muy claro cómo no dominaba los patrones y no conocía los ojos que se usan para estas cosas. El que está más chiquito
lo hice mirando un tutorial en YouTube; el otro lo hice en la cancha del colegio mientras mi salón competía en básquet y la profesora elogiaba mis habilidades, qué cringe 😭.

Y los ojos… no sabía que existían cosas para hacerlos específicamente, así que compré perlitas para brazaletes, un marcador negro e hilo… y ajá, quedaron medio raros. Esos también los cobré barato porque los venía prometiendo más de un mes jeje.


4- Un corazón chueco

Este es un póster (¿?) que hice sin patrón, sin nada, así nomás porque estaba aburrida y me tenía fe (sale mal)







Luego de recibir algunas críticas positivas de mis amigos, decidí deshacer todo y volverlo a hacer y, siendo sincero, me quedé mejor.

5- Una cartera para pomos

Esto lo hice en 1 día porque era un regalo de cumpleaños para mi profesora de EPT. Ella siempre traía un pomo de agua que era perfecto para el que había hecho… ese día no,

llevó uno más grande y cuando lo intentó poner, sin querer rompió su asa. Me palteé feo, aunque ella no mostró enojo.
6- Un Luffy

Este es uno de los más pedidos (hice 2). El primero lo hice siguiendo el tutorial paso a paso, hasta el gorro; Ese sí lo hice rápido porque ya no tenía tiempo.




El siguiente lo hice en 3 horas, no tenía tiempo y el pedido era inmediato.

7-3 tulipanes

Esto se lo hice a mi madrina porque la quiero mucho y pensé que le gustaría algo para decorar su cuarto jeje.




8- Ropa para perro de Papá Noel

Este es uno de los pedidos más difíciles que tuve. Era mi primera vez haciendo ropa para perro y las medidas no cuadraban muy bien. Al final supongo que quedó bonito jeje.







9- Un pible todo lindo

La persona que me lo mandó solo me mostró una foto de un trabajo de una chica en TikTok. El de ella estaba súper lindo y bien hecho; su patrón costaba más o menos 10 soles. La persona que me lo pidió lo quería igualito al de la foto o no me pagaba. Amigo, ni siquiera tenía un patrón, wtf. Lo hice todo al ojo y asumo que me salió bien.

10- Es un muñeco incompleto

Me faltó el cuerpo y fue uno de mis primeros trabajos. Se lo di como regalo a un amigo en su cumpleaños. Tqm, Elías 🩷🩷🩷🩷






11- Snoopy

Este es un Snoopy que le hice a mi madrina, ella es una crack, la quiero mucho. El Snoopy no lo hice rápido porque a última hora me avisaron para ir. Era llavero, pero se cayó y por eso parece una vela JDJDJDJDJ 💔💔💔💔



12- UN RAMAZO DE ROSAS

Este se lo hice a un profesor, ¿PUEDEN CREERLO? SOY UNA CRACKKKK 🏆🏆🏆🏆🏆
El profe esperó más de 1 mes, qué pro soy. Me esforcé bien harto y he hecho hasta ahora 3 de esos (no les tomé foto) 💔


















13- ¿Te sientes muy onichan?

Este es un personaje de HxH (¿por dónde? 👀). La cosa es que está chévere y me esforcé en sus aretes, en la marca de su frente y en su ropita. ME ESFORCÉ ARTOOOOOO 🫂














14- UNA TORTA DE CORAZÓN CON FRESITASSS

Esto se lo hice a una amiga en su cumpleaños, qué pro soy. Me quedé súper lindo (que no se note que hice las fresas más de 5 veces jejeje) 🍓
💔

beno eso es todo lo que tengo en fotos byeee



miércoles, 25 de marzo de 2026

el crochet como forma de exprecion, o algo asi jjjsjjeksj

Amo hacer crochet, es una de las manualidades que aprendí hace años y que de verdad amo. Es que hay tantas cosas que se pueden hacer con el crochet y es simplemente hermoso. Yo siento que hacer un trabajo de crochet y regalárselo a alguien es amor puro y punto, porque tú has dedicado tiempo para hacer el trabajo, para perfeccionarlo. Si te equivocaste en algo más de 5 vueltas atrás, volverlo a hacer… y es simplemente satisfactorio ver a la persona a la que se le otorga ser consciente de eso.


Mi mamá sabe que tengo hartas lanas en mi cuarto y aprovecha en tomar las que quiera si tiene algún trabajo que hacer que implique usar lana. Hasta ahora por lo menos me deberá, de lo que me dijo que me devolvería, unas 5 lanas… y no hablemos de sus amigas.

Con el crochet puedes hacer tantas cosas, con o sin patrón. Sin patrón he tenido muchos retos, pero ninguno que no pueda lograr. Lo más duro de hacer eso es cuando te equivocas en algo. Ojalá darse cuenta justo cuando lo haces y no 10 vueltas después. Tener que desatar todo y quedarse sin ganas de hacer nada es lo más duro para mí, aparte de unir piezas de crochet, me desanima totalmente. O sea, me equivoqué, ¿por qué no me di cuenta antes? Qué cólera, en serio… pero qué se puede hacer ya. 


Hay momentos en mi vida en los que solamente agarro un gancho y un color de lana y me quedo horas haciendo algo que ni siquiera me sirve, pero se ve bonito. Cuando me siento mal, aparte de leer y escribir, me gusta hacer crochet. O sea, te estresas y eso, pero al final queda algo bonito. Recuerdo que cuando no tenía cuarto, toda la lana que tenía paraba en mi cama junto a todos mis ganchitos que perdía porque caían debajo de esta.

Me da cólera la gente que piensa que es fácil. A ver, hazlo tú pues, si no, ¿por qué vienes a hacerme un pedido? O también la gente que me da todos los detalles justo cuando ya acabé el pedido. Imagínense: un perrito bebé ya hecho, listo para entregar con llavero y todo, listo, y justo cuando estoy mandando la foto salen con su: “al perrito de la foto hazlo más gordito y que no sea blanco, sino marrón”. Amigo, hace días que dijiste que si no salía igualito no me ibas a pagar y, de paso, que me diste solo 3 días para acabarlo. No solo eso, el patrón del que me mandaste la foto cuesta aparte, tuve que hacerlo al ojo… ¿y ahora quieres cambiar todo eso? No jods

Con el crochet se puede hacer todo lo que imagines, las posibilidades son infinitas, y eso me encanta, porque todo lo que puedas imaginar ya está hecho con crochet: ¿una casa? hecho, ¿un carro? hecho, ¿una jirafa? hecho… ¿un grito? ABSOLUTAMENTE TODO LO QUE PUEDAS IMAGINAR, y eso me llena de emoción cuando agarro mi ganchillo.


Ya me cansé de escribir, pero publicaré algunos trabajos de crochet que he hecho y he llegado a tomar foto sin olvidarme. Byee


no me cae el que me gusta

De verdad, hay momentos en los que me pongo a analizar etapas de mi vida que yo juro no haber vivido, y pienso: hubo tantas veces en las que algunos buenos chicos quisieron ser algo más que mis amigos y yo jamás capté sus indirectas. Me siento muy… no sé, muy estúpida tal vez, porque ellos eran muy lindos, pero bueno, pasado pisado.

Y al final, ¿qué? Mi primera relación, mi primer beso, mi primera salida, mi primer todo, fue con un chico que no veía hace años, y terminó en 4 meses porque se tuvo que mudar. Yo le dije que dejáramos todo aquí, en Lima, JSSJJDJ, porque siendo realistas, las relaciones a distancia jamás, pero jamás funcionan.

Durante casi toda mi vida, el amor siempre quedó en segundo plano. A veces quisiera simplemente no enamorarme, porque siento que no lo merezco. Aparte, no me siento lo suficientemente atractiva como para merecer que alguien me quiera de forma romántica, pero bueno.

En 1ro de secundaria yo no conocía a nadie. Conocí a una chica que me presentó a mucha gente, entre ellas a mi mejor amiga Adri. Ella tenía un grupo de amigos formado por 3 chicos y nosotras. Yo era súper feliz en ese momento. Luego ella se mudó y el grupo se disolvió. Solo me hablo con uno de ellos, que se encuentra en mi taller de administración en el cole.

Nos volvimos a hablar en 3ro y, no sé, pero éramos muy buenos amigos, hasta parecíamos más que eso. En 4to, nuestra nueva profesora empezó a “shipearnos”. A mí sinceramente no me molestaba, pero debía hacer como que sí me molestaba. No le hablaba y evitaba interactuar con él, pero igual, al final, siempre venían esos comentarios.

Como la vez que estábamos hablando sobre atención al cliente y la profesora daba ejemplos de cómo hablar con un cliente: “¿A usted le gusta la pizza, señorita? ¿Y a usted, caballero, le agradan las revistas? ¿Y a ti, Melu, te gusta *****?”. No recuerdo otro momento en mi vida donde sentí tanta vergüenza.

Y luego estaban todos esos comentarios como: “oye *****, ahí viene tu novia” o “oye, Melu, controla a tu novio”, y cosas así, súper empalagosas y vergonzosas.

Esos comentarios parecían afectarme, pero realmente me emocionaban un montón, porque él no decía nada, no se negaba, no se burlaba, solo reía un poco y me miraba. A veces siento que no merezco nada de eso, por mi apariencia y así.

Este año la profesora que hacía esos comentarios se cambió de colegio. La extraño un montón (y a sus comentarios). Ella era súper linda y buena con nosotros. Él y yo no hablamos, no lo hacíamos antes verdaderamente, pero ya no siento tanta cólera con los comentarios. Es más, creo que puedo sospechar que me está empezando a gustar, o solo extraño los comentarios… aunque no creo.

Todo está confuso, porque yo creo que ya tengo a alguien que me gusta y, aunque ese alguien no me corresponda, sigo sintiéndome nerviosa con él. Odio sentirme así, porque me creo falsas ilusiones y así.

Volviendo al tema, ojalá pase algo más entre nosotros y bue, me aburrí de escribir, byee.

Mi carrera "soñada"

Cuando uno es pequeño no tiene idea de lo que quiere o desea ser, solo se rige por lo que la sociedad le da a conocer. En mi caso, casi toda mi vida la pasé creyendo que quería ser ingeniera de sistemas, porque una tía mía que lo es se la pasa viajando y en los mejores lugares. Aunque yo quería eso, la gente a mi alrededor decía otra cosa.

Yo de pequeña amaba los poemas, era una máquina de rimas; solo debías darme una palabra y creaba un mundo entero. Eso sí, solo cuando no me encontraba nerviosa, porque si no, mis ideas eran tantas que no las podía organizar a tiempo antes de expresarlas. Muchos familiares y conocidos de mis padres que me escuchaban decían que yo tenía buena pinta para ser abogada, que en un juicio no saldría de ahí hasta ganarlo. Yo no sabía qué era derecho, no sabía nada de lo que hacían; para mí lo veía como algo muy aburrido. Tenía demasiado perfeccionada la idea de ingeniería: viajar, tener varias cosas, casa propia, un carro y todo eso en mi cabeza de 7 a 9 años.

A los 10 aprendí que mi carrera no era algo de qué preocuparme tan pronto. La pandemia golpeó fuertemente mi vida, aunque no era muy consciente de eso. No pasé ninguno de esos años preocupándome por nada, hasta que entré a secundaria. Ahí todavía no estaba muy asociada al mundo educativo presencial, tenía un fuerte miedo en mi apariencia, aunque si ahora lo veo, tal vez no me preocupaba mucho.


La nueva idea que tenía era: “quiero ser psicóloga”. Eso hasta que se los conté a mis padres y mi papá estuvo más de medio año dándome múltiples razones de por qué con esa carrera me moriría de hambre. ¿Trágico? Tal vez, porque yo quería serlo solo para demostrarle algo a personas que ni me topaban.

En mi colegio había todo tipo de personas: las taradas, los otakus, los chéveres, los raritos. Yo no sabía a qué grupo encajaba, pero sí sabía quiénes me daban cólera. Me molestaban mucho mis compañeras otakus, que sospecho que eran furras; a cada rato, sin importar que estemos en clase, hacían sonidos de gato o cualquiera similar fingiendo ser “tiernas”. Eso me perturbaba, pero igual me juntaba a veces con ellas porque leían BL y yo creía que por ser del mismo fandom seríamos amigas. Error: solo conocían los cinco más populares del momento. Sus favoritos eran BJ Alex y Killing Stalking (no sé si así se escribía). Yo solo hablaba con ellas para recomendarles otros como “No digas que me amas”, “Los 10 años que más te amé” y así. También amaba recomendarles uno en específico: Lector Omnisciente. De las seis chicas, solo una me hizo caso y hasta ahora hablamos.

Habían tres en específico que también querían estudiar psicología. Yo lo veía normal hasta que les pregunté si sabían algo de la carrera. Recuerdo que empezaron a hablarme de la empatía, bien, de saber escuchar, súper, y luego nada más. Repetían las mismas cosas a cada rato. Eso me dio cólera, porque que yo supiera, para estudiar esa carrera no eran solo esas dos cosas: eran matemáticas, medicina, saber estructuras del cerebro y así. Una vez me puse a debatir con una de ellas; me dio tanta rabia que dijera que definitivamente estudiaría eso solo por saber escuchar bien a la gente. ¿Acaso no conocían el examen de admisión? Bueno, igual al final la única amargada fui yo y ellas tranquilas con sus ideas un poco raras.

Al pasar 1ro, 2do y 3ro, con mis peores eventos canónicos, dejé de querer ser psicóloga. Uno, porque era una de las ramas de medicina, y medicina era área A, y el área A solicitaba una muy grande cantidad de puntos que yo sabía que no iba a alcanzar. En eso empecé a reconsiderar el plan A.

Mi papá conocía a mucha gente a nivel de Lima, entre ellas gente pituca. Él conocía a una señora mayor que los conoció cuando ella y su esposo lo contrataban para ayudarle a arreglar focos o cosas electrónicas en su casa. Mi papá se ganó mucho cariño de parte de ambos, y hasta ahora vamos a visitarlas anualmente. La vez que fui cuando estaba en 3ro, me puse a hablar con la hija de la señora. Ella es una señora muy culta; cada que hablaba con ella, sentía que cualquier cosa que decía podía ser perjudicial para nuestra relación. Ella me habló mucho de política y, por primera vez en mucho tiempo, no había discutido; es más, teníamos las mismas ideas y me parecía hermoso. Eso sí, me sentí muy nerviosa. Ella es una gran oradora y yo a las justas había leído unos pocos libros que me mencionaba.

Entre toda la charla, ella me dijo que yo era el futuro de nuestro país. Lo había escuchado muchas veces, pero que venga de ella me parecía aún más especial. Me preguntó qué quería estudiar y, sinceramente, lo dudé mucho. Creí muchas cosas, un gran futuro dependiendo de lo que le diga. Al final le dije derecho. Ella parecía muy satisfecha y yo aliviada. Me preguntó qué rama y yo le dije la única que conocía: derecho civil. Me dijo que sería una gran abogada y que estudiara duro. Me dijo que a ella le gustaba el derecho familiar, literalmente me dijo: “derecho familiar, divorcios, ¿lindo, verdad?”. La admiro demasiado.

Luego me comentó que tenía una sobrina que había estudiado psicología y que actualmente era psiquiatra. Lo dijo sin ganas y cortó rápido el tema. Me sentí agradecida de no haber dicho psicología.

Después de irnos, estuve pensando durante semanas sobre eso y consideré derecho como la carrera de mi vida.

La única razón que yo tenía eran las opiniones de los demás, no porque lo quisiera realmente. Hoy, en una actividad en el colegio, hablamos de eso. Tuve que darme un tiempo para pensar por qué quería estudiar derecho. No lo sabía. Me di cuenta de que tardé mucho en responder y dije: “porque quiero defender la justicia”. Ni a mí me convence.

Tal vez más adelante sepa qué quiero estudiar realmente, o le encuentre una verdadera razón por la cual quisiera estudiar derecho, aunque no sé si considerar que es porque está en área E y no requiere mucho puntaje al que no pueda llegar. Hasta entonces, ojalá tenga una respuesta clara.

Ya me cansé de escribir, chauu.


domingo, 8 de marzo de 2026

Mis padres

La relación que llevo con mis padres es seriamente complicada. He recibido múltiples consejos para mejorarla: de amigos, adultos y psicólogos. Cuando hablo o comento algo, se ve cuál es el problema, pero de igual forma es muy difícil de expresar.

Me han dicho que tal vez debería hacerles caso en todo, sin importar cómo me perjudique. También que debería asentir a todo (cosa que hago) y no hacer lo que me afecte. Incluso me han dicho que me alíe con uno para estar en contra del otro (de broma).

Son tantas ideas las que puedo recibir, pero si me pongo a analizar cada una termino descartándolas prácticamente todas. Solo yo conozco a mis padres y sé cómo llevamos nuestra rara convivencia.

A veces siento que no le importo a mi papá. No en el sentido de abandono, sino más bien en las decisiones que tomo. Antes no se metía ni reprochaba; creo que hasta ni siquiera se enteraba.

Con mi mamá es y era diferente. Seguimos manteniendo el mismo patrón. Mayormente las peleas que tengo son con ella, por razones tontas y cosas así. Pero ahora que ya he “crecido”, estoy viendo lo mucho que sufre como mujer, madre y conviviente. Eso también me afecta, porque no sé si me cae bien, si me enoja o si soy yo la egoísta.

Ahora todo ha cambiado. Mi papá parece interesarse más en mi vida y en mis decisiones. No es que me moleste… bueno, sí lo hace, y mucho. Solo forma parte de ellas cuando sabe que puede tener la última palabra. En resumen, cuando me niega algo.

Mi mamá siempre lo hizo, pero era más fácil convencerla o se
guir peleando con ella. En cambio, con él es difícil discutir. Cree tener razón en todo, que cada palabra, por más que no tenga sentido, es la ley.

Lo entiendo: trabaja todo el día y nos mantiene. Todo estaba bien cuando solo venía, cenaba, miraba televisión y a veces gritaba si lo molestábamos. Dejaba, y dejó muy claro a todos, que no lo molestemos cuando llega cansado. Incluso a mis hermanos… y eso es lo que más me duele.

Como todo niño, cuando somos pequeños nuestros padres son el centro del mundo. Para mí también lo fue. Solo pensar en cómo vivía en la pandemia me hace dar cuenta de que no era muy consciente de la situación de peligro que corría mi vida; si hubiera ocurrido otra pandemia, probablemente habría muerto psicológicamente.

Mis papás eran mi todo. No me importaban sus métodos de crianza ni nada de eso. Yo era la primera hija y, como ahora a veces dicen, fui la “prueba” para que con los siguientes no cometieran los mismos errores.

Mi madre es israelita y mi padre católico. Se enamoraron y formaron una familia. Quiero creer que mi mamá sabía lo que hacía al meterse con una familia sumamente católica, sabiendo que la suya era prácticamente lo mismo con el israelismo.

Tal vez mi madre pensó que podía hacer que mi papá dejara esa “falsa” religión y siguiera el camino que Dios manda (según la iglesia israelita), cosa que nunca pasó. Más bien, esa situación la fue deteriorando poco a poco.

La familia de mi papá es demasiado variada, mientras que la de mi mamá es demasiado israelita. Quiero creer que no todos los israelitas son como ellos, pero son tantos de esa parte que a veces parece más una ilusión en mi cabeza.

Los mandamientos que tienen ellos no son tan diferentes a los católicos; varían en ciertas cosas. Por ejemplo, el cuarto mandamiento:
“Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo día será de reposo para Jehová tu Dios. No hagas en él obra alguna…”.

Este se refiere al sábado, donde no se trabaja, no se compra, no se sale y prácticamente no se hace ninguna acción.

Mi papá odia ese día. Está bien, cualquiera puede odiar algo en silencio. Otra cosa es que ese día te burles de la madre de tus hijos con tus hijos.

Mi papá hacía y hace eso. Decía cosas hirientes, como “tu mamá es un vampiro, hoy no sale”, o simplemente la insultaba. Yo solo lo escuchaba, pero mi terror empezó a crecer cuando se lo decía a mis hermanos.

¿Qué tienen que ver ellos? Sentía que si esto seguía así, mis hermanos podrían terminar teniendo las mismas ideas que él: criticar a otros por creerse superiores o algo así.

Tenía miedo. Así que un día exploté. Le dije a mi papá, entre gritos y llantos, cuánto odiaba escucharlos decir eso todos y cada uno de los sábados de mi infancia. Le recordé que estaba hablando de mi madre, la mujer con la que decidió hacer su vida, con la que tiene hijos y convive diariamente.

Le dije que no hablara así frente a mis hermanos o lo odiaría toda mi vida, y que si seguía así me mataría. Creo que sí lo asusté, porque por un mes no dijo nada ese día.

Aún puedo recordar que mientras le decía todo eso recordaba cómo mi madre me preguntaba: “¿Qué te dijo tu papá?”. Yo le repetía las estupideces que él decía sobre ese día. También recordaba verla llorar, diciéndome que no le hiciera caso.

No lo entendía muy bien… hasta ese día.

Pero mi papá no parece entender. Pasado un mes volvió con las mismas cosas. Qué horribles personas pueden llegar a ser a veces.

Ahora hago como si nada. No lo miro, pero lo escucho y simplemente me retiro. Cuando dice algo de ese día no puedo evitar fruncir el ceño. Me da tanta rabia… quisiera que dejara de ser tan, tan malo.

Me bauticé a los 8 años. Yo solo creía que existía una religión y que todo el mundo era así. Me bauticé como católica, con dos padrinos que veo una vez al año y ya está.

En realidad eso no me importa mucho. Lo que sí recuerdo muy vividamente es cómo mis papás peleaban por eso. Mi mamá le decía que para tomar esa decisión yo debía ser más consciente y conocer más sobre el tema. Mi papá decía que no importaba y que estaba bien. A eso lo acompañaban una serie de insultos y reproches.

De mi parte, no vi golpes, y la verdad es que no entendía lo que pasaba. Ahora odio fuertemente toda religión.

Mi papá me enseñaba ese tema felizmente, mientras que mi mamá lo hacía sin ganas. No sé por qué ella dejó de pelear por un tiempo. Todo estuvo “bien” durante un tiempo… hasta que nació mi hermano, y entonces volvió la misma pelea. Cómo odiaba eso.

Temía que mi hermano viviera lo mismo que yo.

Algo que noté muy rápido fue que mi hermano era diferente. No me hablaba, no me saludaba, no jugaba conmigo. Pensé que me odiaba. Pero… ¿cómo un bebé podría odiar a alguien?

Sinceramente, casi no tengo recuerdos de mi hermano en nuestra infancia. Era demasiado callado, hasta casi empezar su etapa escolar. Luego ya me hablaba y a veces jugaba conmigo.

No lo veía mucho porque mi mamá salía con él cada mañana al hospital. Cuando iba a entrar a primaria entendí lo que pasaba. Ya sabía por qué no me hablaba o jugaba conmigo.

A mi hermano le negaron la entrada al nivel primaria. Era un tema delicado. Mi papá tuvo que ir con uno de sus amigos directores para hablar sobre sus derechos como estudiante y que lo que estaban haciendo era discriminatorio.

Cuando llegaron a la casa, mi papá fue directo a mi hermano y le dijo emocionado: “¡Ganamos!”. Mi hermano reía emocionado sin entender del todo lo que pasaba. Lo que sí sabía era que habían ganado.

A los días lo llevaron para que tomara un examen y ver su nivel académico. La directora se quedó sin palabras: mi hermano era demasiado inteligente.

Con todos estos problemas, el tema religioso pareció haber desaparecido… o al menos eso creí yo.

Cuando mi hermano y yo íbamos creciendo volvieron los problemas. Creo que esta vez era algo económico. Yo era una niña y podía hacer poco, pero recuerdo que salía afuera de la tienda de mi abuelita y vendía mis juguetes. La única persona que me compraba era mi papá, y algunos vecinos. Al final yo le daba ese dinero. Creía que estaba haciendo algo grandioso.

Para entonces ya tenía otro hermano, el bebé de la casa. Eso no evitó que las peleas continuaran. A veces tenía que llevarme a mi hermano del medio para que no escuchara.

Algo que noté era que, después de las peleas, dejando pasar uno o dos días todo volvía a la normalidad. Cero disculpas, cero reconciliación. Yo pensaba que así se solucionaban las cosas.

Para esa edad empezó lo de los sábados e ir a la iglesia. A veces iba con mi papá a su iglesia y otras con mi mamá. Sinceramente prefería la de mi papá: era un lugar grande y la gente no hacía disturbio.

En la iglesia de mi mamá era diferente. Después del momento de compartir la palabra, almorzábamos. En ese momento los niños se juntaban a jugar afuera. Yo también iba, llevando a mi hermano para que no nos sintiéramos excluidos.

Recuerdo claramente una vez que los niños estaban jugando. Todas las niñas llevaban velo y los niños el cabello largo. No sé si nos veían diferentes por no llevar vestido y velo, y a mi hermano por tener el pelo corto, pero algo tenían contra nosotros, y cariño no era.

Yo estaba atenta y vi venir una roca que me lanzaron ese día. La esquivé rápido e hice una mueca, pero no vi a quién le iba a caer. Le cayó a mi hermano.

Los niños volvieron a la iglesia corriendo y yo fui a auxiliar a mi hermano. Lo cargué y corrí a decirle a mi mamá. Ella se asustó y, de repente, toda la culpa fue para mí por no cuidar a mi hermano.

Los niños no recibieron ningún castigo. Aunque le dije a mi mamá, ella hizo vista gorda y no hizo nada.

Desde ese día nunca más volví a ese lugar. Siempre me negué, y agarraba a mi hermano para que mi mamá no lo llevara. Mi papá parecía satisfecho con eso.

Cuando tenía 13 años todo parecía casi normal. Sí había peleas, pero parecían parte de la rutina. Lo que verdaderamente amaba era que los golpes hacia mí y mi hermano habían disminuido. Yo estaba aliviada, porque él lo había vivido menos tiempo que yo.


Pero no noté que algo cambiaba. Mis papás empezaron a discutir más, hasta que una mañana desperté y en la sala había enormes maletas con mi ropa y la de mis hermanos. Nuestras cosas estaban guardadas en sacos y maletas.


Pensé que iríamos de viaje. Ojalá mi mamá me hubiera dejado esa ilusión, pero no.

Me llevó aparte y me dijo que iríamos a ver a su familia en la selva y que estaríamos allí un tiempo. Le pregunté dónde estaba mi papá. Me dijo que él no iría porque era malo y que ella ya no lo soportaba.

Lo primero que pensé fue “divorcio”. Algo tonto, porque mis papás ni siquiera estaban casados.

Aun así traté de mantener la calma y ayudar a alistar las cosas. Cuando salimos, mi papá parecía asustado. Creo que mi mamá no le había dicho que se iba.

Empezaron a pelear ahí mismo, en la calle. Qué vergüenza.

Cuando nos fuimos lloré todo el trayecto.

Y al llegar y vivir allá fue el momento más horrible de mi vida. No sé cuál sea su concepto de bienvenida, porque cuando llegamos solo nos saludaron y nos trataron como si yo y mis hermanos les debiéramos la vida.

Mis primos eran de lo peor. Recuerdo cómo me juzgaban por todo y molestaban tanto a mí como a mis hermanos.

Mi mamá parecía haber cambiado radicalmente su forma de crianza. Algo que escuché hace años es que los israelitas se basan más en el Antiguo Testamento: un Dios fuerte, padre castigador, que no perdona el pecado.

Todo lo contrario a la imagen del Nuevo Testamento, donde se habla más de un padre que ama al pecador aunque odie el pecado.

Mi mamá volvió a corregirnos con dureza. Yo ya tenía mucho miedo. Solo recordar cómo era cuando era pequeña me daba escalofríos.

Los golpes volvieron y todo parecía ir de mal en peor para mí y mis hermanos. Yo ansiaba nuestro regreso a casa.

Cuando volvimos, las cosas mejoraron por un tiempo. Amaba estar allí otra vez. Sinceramente, ojalá nunca más volver con esa parte de la familia.

Desde entonces pasó mucho, y aún sigo teniendo conflictos con mis padres, tanto por religión como por economía.

Y ya me cansé de escribir  byee